viernes, 12 de abril de 2013 0 comentarios

Historias de Facebook

Esta historia no es mía, por eso va entre comillas. La encontré en Facebook y, al principio, me costó creerla...pero igual la comparto. Disfruten.

"Salí con una enfermera que estaba tooooodo el día conectada. En la UCI, caminando, almorzando, manejando, etc. Entonces dije: "debe ser ella no más". Pero no, la gran mayoría de sus colegas tenía el mismo mal.
En un bar, con un amigo, 2 chicas se nos acercan, nos invitan a beber con ellas y dijimos: "¿por qué no?". Mientras nos coqueteaban, chateaban, etc., de pronto nos paramos y nos sentamos en la barra con mi amigo. Las chicas se enojan, una de ellas nos dice: "¡Pero si estábamos tan bien! ¡¿Por qué se van?!". En esa viveza, mi amigo agarra su celular y le envía un Whatsapp. Ella se puso seria y se fue. En eso le pregunto: "¿qué le enviaste?" y me muestra el mensaje: "Coloca tu teléfono en vibración y guárdalo en el bolsillo, cosa de que te haga todo lo que yo no te haré". Claramente, me recagué de la risa, pero resulta que la sociedad hoy por hoy prefiere estar 100% conectada que vivir junto con el otro. Es como un estar, pero no estar. Yo, en lo personal, usé iPhone. Ahora otro smartphone. Es decir, podría estar conectado el 100% del tiempo. ¿Y para ser sincero? Desactivé las notificaciones, vibraciones y demases."
martes, 6 de marzo de 2012 2 comentarios

Daniela

El fin de semana me di cuenta de algo. Que me encanta ver tus ojos. Esos ojos que me dicen "te amo" cada vez que los veo.
Me di cuenta que me encanta tu sonrisa. Esa sonrisa tierna, de niña buena. Esa sonrisa que inspira los más puros sentimientos.
Me di cuenta que adoro tus manos. Esas manitos que me hacen cariño siempre que quiero y siempre que puedes. Esas manitos que me relajan cuando lo necesito.
Admiro tu pelo. Tu pelo laaaaargo, ese que cuidas con tanto esmero. Ese que se ve hermoso cayendo por tus hombros.
Amo tu mirada. Tu mirada angelical, esa que tiene lo mismo que tu sonrisa: inspira ternura.
Amo tu nariz. Chiquitita, tierna, hermosa. Lo más lindo que he visto.
Y a pesar de que tú no te sientas tan cómoda con él, me encanta tu cuerpo. Me encanta abrazar tu cuerpo. Me encanta hacerle cariño. Sentir tu piel suave cada vez que te abrazo...lo encuentro genial.

Quizás pienses que esto lo escribí hace años, cuando recién nos estábamos conociendo...pero no. Lo escribí recién. Una noche en que lo único que hice fue mirar el teclado y dejar que mis sentimientos hablaran por mi.

Te amo, Daniela Alexandra Vásquez Elorza
domingo, 29 de mayo de 2011 0 comentarios

Crisis Existencial


He visto a mucha gente gozar de un éxito rotundo cuando hasta hace unos meses, ese éxito era totalmente impensado. Gente bordeando el fracaso y que hoy se convirtieron en unos ganadores. He visto a gente que tiene miles y miles de razones para ser feliz y que a uno, por cosas del destino, ese éxito se le ha negado miles y miles de veces.
Uno ve esas caras felices. Esas ganas de celebrar, ese sentimiento de gloria, de haber tocado el cielo y de saber que quizás aún no has tocado techo. Uno ve esas cosas, día a día y uno se da cuenta que esa gente se esfuerza. Quizás cuántas cosas han sacrificado. Cuántas juntas familiares, cuántos carretes, cuánto alcohol han dejado en el olvido sólo por conseguir el éxito. Sacrificios que a la larga tienen sus frutos.
Veo esas cosas y, sinceramente, siento envidia. Envidia de ese éxito, de esas alegrías que una nota te puede dar.
Pero a la larga pienso y no debería sentir envidia, por el simple hecho de que quizás soy yo el que está haciendo mal las cosas. Soy yo el que toma las malas decisiones. Soy yo el que falta a una clase por flojera o, simplemente, porque el ambiente que hay en la sala no me permite pensar en el éxito.
Quizás me he esforzado mucho. Quizás he hecho miles de sacrificios. Pero puede que no sean los necesarios. Quizás estudie 2, 3, 4...hasta 7 horas seguidas, pero quizás eso no baste.
Llevo cuatro años en la universidad. Cuatro años en los que, honestamente, me las he tirado como he querido. No puedo creer que llevando cuatro años aún no asimile que esta hueá no es el colegio y que no me sirve leer la materia o hacer ejercicios el día anterior.
Capaz la gente piense que aún no maduré y no me doy cuenta de eso, pero si lo estoy diciendo acá, es por algo.
Pero más me sorprende de mí mismo que no esté haciendo nada para revertir esas cosas. Aún sigo perdiendo el tiempo en el PC o jugando a la pelota o haciendo hora en la biblioteca haciendo nada.
Este año me había prometido cambiar. Al principio iba todo bien, pero ahora he visto unas cuantas notas y unas cuantas caras de felicidad por otros lados que me hacen sentir un mediocre, porque no he dado el 1000% que debería dar.
Capaz después de escribir esto siga en el PC dando jugo. Capaz mañana vuelva a salir temprano sólo porque no quiero ir a la ayudantía de turno. Capaz mañana me vuelva a colar a otra clase para no ir a la mía...

...O capaz me di cuenta muy tarde de todo lo que está pasando...

...Pero del fracaso al éxito, hay un camino que recorrer. Y si hay que sacrificar mil hueás sólo para saber qué se siente ser exitoso, bienvenido sea.
sábado, 30 de octubre de 2010 0 comentarios

Mi Vida Como Universitario (2ª Parte: Box)

10 de la mañana y una nueva clase de Cálculo II termina. Ya tengo los ejes X e Y dibujados en los ojos de tanto volumen y área y mil volás más. Ya estoy chato. "Vamo a jugar?", dice el Enzo. "Vamo a la biblioteca", dice el Felipe. "Vamo al Ekono?", digo yo.
A la larga esa latera rutina de ir al Ekono a comprar las típicas Frac y el infaltable jugo de naranja de litro me aburre. Extraño esos viejos tiempos de ir a pararse como imbéciles afuera del ciber, esperando a que el chino (de un parecido notable al nuevo vocalista de Journey) abriera la puerta y entrar con la música del "Tank" de fondo. La plata no da. Ya esas épocas del Left 4 Dead ("Lé for dé", para los amigos) quedaron atrás. Como dije, la plata no da.
Hace un frío de mierda. La noche anterior había llovido. La "lluvia mata pajaritos", como le dicen por ahí. Iván Torres tuvo su EPIC WIN anunciando que llovería y, por fin, achuntándole. Y el día que había amanecido despejado, de un momento a otro se convirtió en un asqueroso día nublado. "¡Uy, qué increíble que se haya nublado! ¡El día había amanecido (léase con tono ABC1) maravilloso!", vocifera una vieja que no sé si era auxiliar, profe o no sé que cosa.
Llegamos a la biblioteca del quinto piso, lugar donde se junta toda la fauna universitaria que hace hora, juega, toma desayuno-almuerza-come, escucha música, duerme y, en menor medida, estudia. En ese lugar lo más apetecido son esos 12 espacios con pizarra, 12 espacios personalizados raramente llamados "BOX". Siempre ocupados por un sólo weon/a, cuando en realidad allá adentro caben como 10. ¿Por qué chucha meterse a un box a encerrarse en su propio mundo? ¡Hagan vida social, mierda! O desocúpenlo, por lo menos, para que nosotros, los pobres niños que no tenemos nada que hacer, podamos enchufar los notebooks y jugar (¿pa qué andamos con weas? Si a los box nos metemos pa puro hacer hora de manera más comoda y reirnos de los demás que buscan desesperadamente un lugar donde anotar estupideces en la pizarra...).
La pelea por conseguir un box es notable. 3 mesas afuera de un sector de la biblioteca, justo cerca de los box 4, 5 y 6. Yo le eché el ojo al 5. Dos niñas que están estudiando Cálculo I y que ya deberían estar en clases. Al lado, un grupo de 5 weones que tienen una cara de carrete impresionante y que se les nota que lo único que quieren es meterse al box para dormir (no nos veamos la suerte entre gitanos). A nuestra derecha, otro grupito que parece conocer al otro. Todos peleando por conseguir un miserable box.
El Felipe y yo estamos esperando compañía para ampliar un poco la ofensiva. No podemos competir 2 contra como 10 personas. De repente se desocupa el box 12, ese que queda a la chucha, pero a la larga es el más comodo. El Felipe corre, mientras me doy cuenta que los weones que estaban ahí eran conocidos. Y pienso: "si el Felipe fue a sicopatear a los box de allá lejos, ¿cómo chucha no se dio cuenta que estaban esos locos?". Resultado: perdimos el box y ya hubiéramos estado "estudiando" que rato.
Un instante de distracción en el ejército y nos ganaron el box 12. Al ratito, otra distracción más y nos ganaron el box 4, ese que estaba al lado de nosotros. Y lo ganaron los weones que querían dormir. ¡Por la cresta! ¡Y lo primero que hacen al entrar es sacar los notebooks y jugar Fifa, mientras uno de ellos se tira al suelo con la mochila en la cabeza a dormir!
Llega el Enzo. Tratamos de hacer los ejercicios de Cálculo I que están haciendo las niñas del box 5, sin éxito. "Métanse los límites por la raja", pienso.
De repente, se ilumina la biblioteca y las niñas del box 5 se van. A mi mente vienen las fanfarrias del Worms Armageddon y esa voz estúpida de los gusanos gritando "¡Victoria!". El box 5 era nuestro...las horas de estudio, juegos, risas y demases, es otra historia.
¿Final? A todos nos fue mal en la prueba de Lineal y habrá que idear alguna manera de pasar las penas o desahogarse. Algo sin clases, sin box, sin biblioteca y sin ese enfermante bullicio de la biblioteca.

¿Un "Lé For Dé"?
 
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